Un Distrito.
Cada una de las demarcaciones en que se subdivide un territorio o una población.
Un Distrito, un lugar, cualquiera que sea.
El espacio en dónde vivo cada vez es más grande.
La Luna se siente más cercana, aunque todos digan otra cosa, quiero creer que algún día accidentalmente caerá sobre nosotros y nos daremos cuenta, de una vez por todas, que nunca habitó ese conejote en el que nos gustaba creer por las noches con las barbillas pegadas a la ventana.
Hace días que no tengo el valor para entrar en mi apartamento.
Apartada.
Cuando uno sale del Distrito, es para remover únicamente cosas guardadas y dormidas, e incluso descubir que existen sensaciones que nunca se creyeron existentes.
Pasa, esas cosas pasan.
Y yo paso por esas cosas.
Apartada.
No he querido fijarme en lo que traigo en la espalda, porque a veces no soy tan valiente.
Mi Distrito me enseña que hace más frío, que el Sol pega tantito y que las luces de la calle son más brillantes, tan brillantes que te pueden consolar a falta de calidez humana.
Mi Distrito me enseña apartarme, a olvidar, por eso, cuando regreso de mis lugares más estrechos me siento más sensible. La noche aclara tantas cosas...
Y en esta noche escuché que cualquier ciudad grande contiene una serie de personas que llegan para ser perdonadas.
Un Distrito es cada una de las demarcaciones en que se subdivide un territorio o una población.
Yo me subdivido en dos lugares, en mis recuerdos, en mis noches.
