Esa ventana roja, y los garabatos de mi entreceja.
Esa voz tan suavecita moldeando mi mirada, esta tarde deshidratada.
Y yo escribiendo cada detalle en mi diario cerebral, y como tú me educaste, siguiendo las instrucciones, para poder compartirtelo en algún lugar, algún día, letra por letra.
Tú que me enseñaste lo que es una cuchara, y como se siente tu sazón sobre la mesa, y ahora que me gusta tanto estar frente a la estufa y ahora que ocupo tanto de tí...
Sólo guardare las fotos de mis días en una caja, para que te esperen mientras llegas.
Mi lengua dormida, mi congestión desvaneciendo, mi semblante perdido y los días como si nada, cuando menos se nota lo que pasa, es cuando más traigo adentro.
Como mis momentos de silencios se sienten tus noticias. Después de tanto tiempo... después de tanto conocernos.
... y los garabatos de mi frente.
domingo, 18 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Día Recuerdo
Mientras existimos, recordamos.
Mientras llegas, yo me voy.
La mirada conmovedora se deslava mientras mis pies se encojen.
Y con estos malestares, mi felicidad se reduce a sólo sentir tranquilas mis cejas, a parpadear sin molestia y a que las pastillas me dejen dormir.
Hay tanto tiempo que pasó, hay tantos pasillos que ensucié por bailar descontroladamente. Y hay tantas cosas que quisiera volver a pasar.
Cada quien ya tiene su lugar, el volver, o el llegar, son situaciones en las que irremediablemente debo dejar las maletas pesadas en casa para viajar ligero, para no sentir ardor en los tennis, para no quemarme o revivirme. Irremediablemente, que aveces se me olvida recordar quién fuí, me empapo tanto del nuevo mundo que me convierto en él por momentos, por momentos tengo la mirada vaga, por momentos no me importa nada. Nadie. Todo.
Mientras existimos, recordamos.
Mientras olvidamos, existimos.
Mientras existimos, olvidamos recordando.
Mientras llegas, yo me voy.
La mirada conmovedora se deslava mientras mis pies se encojen.
Y con estos malestares, mi felicidad se reduce a sólo sentir tranquilas mis cejas, a parpadear sin molestia y a que las pastillas me dejen dormir.
Hay tanto tiempo que pasó, hay tantos pasillos que ensucié por bailar descontroladamente. Y hay tantas cosas que quisiera volver a pasar.
Cada quien ya tiene su lugar, el volver, o el llegar, son situaciones en las que irremediablemente debo dejar las maletas pesadas en casa para viajar ligero, para no sentir ardor en los tennis, para no quemarme o revivirme. Irremediablemente, que aveces se me olvida recordar quién fuí, me empapo tanto del nuevo mundo que me convierto en él por momentos, por momentos tengo la mirada vaga, por momentos no me importa nada. Nadie. Todo.
Mientras existimos, recordamos.
Mientras olvidamos, existimos.
Mientras existimos, olvidamos recordando.
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