Déjame.
Déjame secarte las ganas,
el agua te está matando de tal manera que no puedo seguir permitiéndote contemplar a mis venas bombeando tu vida.
Déjame secarte,
déjame secarme, créeme, lo estoy haciendo por ti.
Comienza a cerrar los ojos,
yo sé que mis palabras se quedarán grabadas en tu inconsciente,
retumbando tan fuerte que te darás cuenta de lo que en realidad nos sucede.
Déjame secarte las ganas para que esto sea más justo,
para que nos valoremos,
la mesita de noche me prometió guardar nuestros dolores.
Respiremos las ganas de volver a sentir,
que no se nos haga fácil,
que no se nos haga vicio.
Mantenernos mojados será sólo un gusto que nos daremos cuando llueva por la noche,
cuando escuchemos esa canción que no sabemos pronunciar,
esa que hace que nos tomemos de la mano.