Día entre tantos que he vivido aquí, día en que se me dilatan las pupilas...
Día en que alcanzo a ver el cansancio de forma diferente, los modos de mi gente, la ciudad, sus paredes, llegué con mucho sentimiento, y mas sentimientos en el carro eran los que se me clavaban en la espalda al oír las platicas en común... y la ventana me recitaba las construcciones de las calles, y los locales nuevos que ya no saben mi nombre, y la gente, para mí tan diferente, como desconocida.
Día en que de tanto extrañar mi suelo, aprendo hablar bien del nuevo, todo es todo. Uno no sabe ni que siente.
La expresión de los tuyos diferentes, como si te hubieran guardado en una cajita en donde corre el tiempo muy diferente, es que el ritmo de los entornos cambia tan precipitado como la vida misma. Es que las personas estamos en plena evolución sea la etapa que sea, es que, que se yo de esto...
Las promociones que siempre te reconfortan, tu cama, los apapachos, la televisión de paga, y los lujos que la madre te regala.
Morelia, día a día, muy diferente a mi vida, pero impregnada.
Día en que me siento ajena, en que me siento llena y lunática.
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