lunes, 5 de diciembre de 2011

Día Reencuentro.

...Y la rima buena terminó, el espacio invadido de incoherencias y detalles innecesarios protagonizan esta charla, la sustentan y alimentan para que no fallezca y sigamos manteniendo estas sonrisas estúpidas que nos hacen felices, por el momento.

Estabas sentado en mis pupilas, y el tenerte de esa manera me hizo recordar lo que hacíamos parados frente a tu cochera, entre tantas cajas olvidadas, como los recuerdos, las canciones que creíamos magníficas, como si descubriéramos otra forma de escuchar la música, casi incomprensible para las emociones de las personas.

Entre tanto dime y direte, te interrumpí, como siempre, como una niña aferrada a su muñeca vieja para sentirse segura, y te tomé de los nudillos fuertemente pidiéndote con ojos húmedos tu comprensión. Todas aquellas bromas emergentes se habían disuelto entre tus lágrimas, y el tema que siempre evitamos parecía tomar control de nuestra respiración, una vez más, y la música ensordeciéndonos, como cuando estábamos entre las cajas empolvadas, y al fin refugiados el uno al otro por todo el pasado, prometimos no abandonarnos, no esta noche, en la que ya somos mayores.

 ... y tú, parado frente a tu cochera, esta vez, sin compañía, tal vez recordando, y yo, como la mayoría de las noches dónde sólo ahí te encuentro, sola, frente a este computador, diseñando este reencuentro, que escribo detalladamente... y que nunca existió.



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