asombro de las personas al leerlo. No estaba ahí para juzgar a quien consume drogas, para buscar culpables, estaba segura de mis razones, las razones que mantenían mis pies firmes ahí sin importar lo que otros pensaran. Hoy me manifesté y pensé en ti todo el tiempo, en tu rostro, y grité por tí. Grité por el
dolor de mi madre, por la angustia de tus hijos, por la desesperación de la mujer que te entregó su corazón y sigue de pie buscándote, por la enfermedad de nuestra tía, por cómo cambió nuestra vida.
Hoy le dije a la televisión sin miedo que estaba hasta la madre, que la gente que no tiene la culpa terminaba pagándola, que el daño por esta lucha de poderes tenía una magnitud inimaginable en cada uno de nosotros.
Hoy me manifesté. Pensé en la pena de mis amigos, pensé en los días que no salí por miedo de mi casa, en las personas que por mi escuela fueron atacadas ese 16 de septiembre, en su ropa que alcancé a ver tirada en el suelo.
Me manifesté por la gente de mi ciudad que vieron estallar en llamas sus carros, en nuestra amiga que fué masacrada, en la hija que dejó embarazada, pensé en su funeral.
Hoy estaba ahí, y me dejé tomar fotos como nunca, hoy estaba ahí y entendí las caras de los que me
rodeaban, entendí tantas cosas, hoy tuve fuerzas para decirle algo a muchísima gente.
Hoy me manifesté por mi gente, por tu gente, por las lágrimas que hemos derramado, por mi país y los países que sufren. Por la gente inocente y los familiares de los culpables, también por los culpables.
Hoy manifesté y lo volveré a hacer.

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