jueves, 2 de febrero de 2012

Día Ventana.

Tengo las manos astilladas de tantas caricias equívocas, tengo la inspiración cada vez más esporádica, la mente cansada y el corazón mayugado.
Hace muchos días el ocio me consume y la cama me consuela, pero como buen romántico, los atardeceres me enrredan.
Los letreros se me hacen conocidos, la carretera hogareña, entrando en mi camino, como esta canción.
Como esta canción tan tuya, tan mía, tan de él, da lo mismo, los recuerdos al fin de cuentas siempre cumplen su misión.
Y sí, los desperdicios siguen de pie, en el lugar en donde los dejé, más sin embargo cómo faltan cuando estoy ausente, faltan cuando tu mirada se arruga mientras creces, y yo parada aquí frente a ti documentándote para que nunca se te olviden esos detallitos que me repetías cada domingo.

El iPod como mi religión, los milagros en la imaginación, esta ventana diciendome tantas verdades...

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