Quisiera embarrarte los colores que llevo sobre mi cabeza en tus uñas mordidas, como lienzo, como una pintura que nunca existió, justo cómo esa canción que siempre dolió.
Caminar junto a esos sonidos delirantes en los oídos, que te escupen los audífonos prestados mientras yo imagino que estoy en otro lado, la calle siempre tan llena y las miradas tan vacías, la ciudad cada ves más grande y mi hogar cada ves más lejano.
Y sí, soy dueña de tiempo perdido por elección propia, inconscientemente evitando a la señorita llamada ''Seguridad'', tiempo perdido para no ver que puedo crear individualemente un mundo en el que mi sostén siempre sea esa silla que me vió llorar, y mis sueños que me hablan de trazos, y el insomnio que me cuenta relatos de miedo... y sí, aprete los puños hasta el cansancio, hasta que pude por fin cerrar los ojos.
Estoy en el punto de cruzar la calle sin mirar la roja luz, sin mirar a nadie, preguntar nada más por mis flores y dejarme llevar..

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