Es que pasa que la vida es muy extraña, como mis gestos, tengo la sonrisa un poco chueca, indecisa de estirarse, así esta mi corazón, con miedo como siempre de saltar.
Creo que son necesarios los bajones por que si no, no aprecias cuando sale una pizca de ''normalidad'', no creo mucho en la suerte, y últimamente ya no sé ni que creer, las vueltas de estos días tan profundos me tienen mareada, pero, al fin de cuentas, termino sintiendo cada noche como que aprendí algo, como que mi pecho se infla y me cuesta creer que trás los días mas pesados de esta etapa tan borrosa puedan pasar cosas buenas de la nada, es lo más chistoso.
Me sorprende sentir como mi cuerpo ha estado de pie, entre tantos remolinos, y entre tantos de esos, me sorprende tener momentos de respiraciones largas y únicas.
Nací con ganas de no sentir tanto, se me hacía muy complicado, pero fué en vano.
Lo único de lo que estoy segura, es que dormiré satisfecha.

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